Qué hicimos 2019-2020

SIN POESÍA Y MÚSICA NO HAY COMUNIDAD 21/3/18

Mié, 21/03/2018

Inspirados en las iniciativas de Acción Poética Tucumán o Boa Mistura queremos construir una comunidad que valore la sensibilidad, la belleza de la palabra y la música y la participación como elementos que a todos nos unan, nos emocionen, nos hagan disfrutar, nos construyan como personas.

Para ellos hemos trabajado la poesía con un objetivo especial: ofrecer a nuestra comunidad un espectáculo poético multisensorial, nuestro I Maratón de Poesía de Alovera.

Durante dos semanas hemos leído poemas de autores clave para la historia de nuestra literatura como Bécquer, Machado, Lorca, Juan Ramón, Neruda José Hierro, Nicanor Parra … y otros no tan consagrados pero que se acercan mucho a la sensibilidad y realidad de nuestros alumnos. Raperos como Rayden, Ocer y Rade serán revividos en el recitado de algunos chicos y otros han decidido ofrecernos sus propias composiciones poéticas, reflejo de sus inquietudes, ilusiones y miedos. Algo especial tiene la poesía que a todos apasiona, a todos enamora. En algunas sesiones leíamos poemas cuyo significado no sabíamos desentrañar pero había algo indescriptible que nos emocionaba y nos unía al espíritu del poeta en una comunión que sólo la auténtica poesía consigue. Después de muchas lecturas los poemas nos fueron eligiendo y cada uno decidió a qué poema pondría voz.  Ya sólo nos quedaba leer, releer e intentar desentrañar cuál era el mensaje encriptado que nos llegaba a través de los años, viajando en el tiempo y el espacio. Entender el sentido y las figuras literarias de raperos actuales era sencillo pero descubrir qué quería decir Lorca con su “Aurora”, o qué eran “Los átomos del aire” de Bécquer… entrañaba más dificultad; de cualquier modo, todos hemos sentido el palpitar del poeta, la emoción de su alma generadora de belleza.

Una vez preparados, nos dispusimos a memorizar e intentar trasmitir la emoción concentrada en los versos a nuestros oyentes. Vocalizar, sentir, compartir. Con nuestra voz crearíamos parte de nuestro espectáculo pero necesitábamos más para emocionar a nuestro público. Precisábamos de la música, lenguaje del alma, también requeríamos la imagen, pero no la imagen fotográfica y realista de lo material; era la pintura artística la que sería capaz de traducir la emoción. Así que, manos a la obra, pintamos nuestros poemas, utilizamos el color como significante cargado de significados trascendentes. ¿Cómo dibujar la soledad, la tristeza, la pasión, el sueño, el miedo…? Colores y formas se comenzaron a mezclar en nuestras paletas y conseguimos producciones muy evocadoras que acompañarían a la perfección nuestro recitado.

Todo preparado para una auténtica celebración el 21 de marzo, Día Internacional de la Poesía, en un mundo poco poético. Pero no nos bastaba con recitar cerca de sesenta poemas en el escenario de la Casa de la Cultura de nuestra localidad, acompañados por música en directo –acariciaron los versos las notas del piano, la guitarra, la flauta travesera…- y por nuestras pinturas, teníamos que hacer algo más. Invitamos a nuestra fiesta a familias, mayores, antiguos alumnos, profesores en prácticas... Aquello fue una fiesta de encuentro y de poesía.

Luego miramos al otro lado del Atlántico y descubrimos las intervenciones de Acción Poética Tucumán o las de Boa Mistura (famosas también en Madrid). Siguiendo su estela decidimos pedir autorización a nuestro ayuntamiento para escribir cuatro versos fundacionales en alguna pared del pueblo. Después de estos cuatro esperamos poder escribir algunos más que al ser leídos puedan emocionar a quien los descubra.

Para completar nuestra actuación poética en las dos semanas en las que trabajamos los poemas estuvimos seleccionando los versos que más nos trasmitieron, los más hermosos y los fuimos escribiendo en pequeños papeles de colores con la mejor de nuestras caligrafías –escribir bien porque cualquier vecino nos puede leer es muy estimulante, mucho más que los ejercicios de Rubio-. Después de esto hicimos delicados rollitos adornados con un lazo y los fuimos depositando en pequeñas cajas decoradas. Esas cajas fueron distribuidas por grupos de alumnos por las tiendas de la localidad. Explicaron a los comerciantes que podían ofrecer versos a sus clientes; lo material y lo poético quedaban unidos. Las destrezas comunicativas se pusieron en marcha y no hubo nadie que se negara a poner un verso en su vida. Nuestra misión estaba siendo un éxito.

La poesía no puede ser enseñada como un conjunto de recursos literarios y alardes técnicos, no puede ser preguntada con listados de obras o tipos de estrofas, no puede ser presentada como texto encriptado cuyo significado profundo no importa; la poesía debe ser una experiencia cercana, un lenguaje que habla del alma, de las cuitas y emociones que sentimos los seres humanos de hoy, de ayer, de siempre.